HOMENAJE DE GRATITUD AL SANTO CRISTO
DEL CONSUELO
Buenos días
señor Altanero
y orgulloso, señor,
Aquí nos tienes
de nuevo, Canta
el bíblico y fanfarrón gallo,
A los que son de
otros pueblos, Que no
dudó ni un momento
A
la autoridad en pleno. De
sus mentiras y engaños.
Muy
dura fue la misión
Feliz
día señor, Que
encomendaste aquel gallo
Aquí
tienes a la banda Como
castigo sería
De
aire y gestos manchegos, Probablemente
estofado.
Al mando de Don
Gratiniano
Su
director y maestro, Cuidemos
con gran esmero
Procede
de Villacañas A
estos animales nuestros,
Nombre
que lleva este pueblo. Pues
no están aquí de capricho,
Tampoco
son un invento;
Ahí
fuera tienes señor Los
puso aquí el creador
La
temprana golondrina, De
ayuda nuestra y sustento,
Que
no dudo ni un momento Y,
a veces, nos dan lecciones
En
sacarte las espinas De
lo que es comportamiento.
Que
laceraban tu frente,
Que
alargaban tu agonía.
Fluyendo tienes
las fuentes
Que como tu
emanan vida,
Volando tienes
señor
Donde calmamos la sed
Al
veloz y fiel vencejo,
Cuando el cuerpo se fatiga,
Que
siempre por estas fechas
Donde lavamos las manchas
Sobrevuela
nuestro pueblo,
Que, a veces, el cuerpo anida.
Me
pregunto si es que intuye
Que
llega el Cristo del Consuelo
Y es que, señor, todo está hecho Para rendirte homenaje,
Más
allá tienes señor
Desde el más pequeño insecto
A
la flor entre la hierba,
Hasta el enorme elefante,
Dispuesta
a sacrificarse,
Es inútil darle vueltas
Como
antaño tú lo hicieras,
Todo está hecho a tu imagen.
Con
tal de reinar un día
A
tu lado aquí en la iglesia . Y aquí junto a ti, señor,
Tienes a todo tu pueblo,
Juguetón
tienes señor
A los que viven aquí,
Al
pícaro gorrión,
A los que vivimos lejos,
Saltando de chopo en chopo Pero habrás echado de menos, señor,
Picoteando
una flor;
A seis de nuestros hermanos
Pilleando
en los corrales,
Que tantas veces nombraron
Bullendo
de sol a sol, A su Cristo del Consuelo.
Solo le falta al
muy pillo
Colarse
en el ayuntamiento
Estos seis hermanos nuestros
Y
apuntarse en el padrón.
Aceptaron dignamente
El tener que irse de aquí,
Ahí
fuera tienes señor
Que tu señor en el cielo
A
los árboles y al río; Los ibas a recibir.
A
la urraca haciendo el nido; Te damos gracias señor
A
los perros deambulando, Santo Cristo del Consuelo,
Pues
no encuentran al camino Por permitirnos volver,
Que
tienen que recorrer Por pisar de nuevo el suelo
Para
alcanzar su destino. Del pueblo de nuestros padres,
Pueblo
que tanto queremos.
Y
lo queremos porque ellos
Con
su sudor lo levantaron,
Porque
estas ásperas tierras
De
sol a sol patearon,
Porque
por los que aún vivimos
Su
vida en el se dejaron.
¡Que
menos que hagamos esto
Por
nuestros padres, hermano!.
Y
seguiremos viniendo
Mientras
tú no digas ¡basta!,
Y
entonces, señor...
Como
nuestros seis hermanos,
Que
sé a tu lado descansan,
Preparemos
el saco,
El
saco de nuestras faltas,
Lo
echaremos en la barca
Y
pondremos rumbo al cielo
Donde
sé que nos reservas, señor,
A
cada uno una plaza.
¿De
donde eres tú muchacho?
Alguien
me pregunto un día,
Y
no falto de ironía.
De
Rozalén, contesté;
Me
detuvo el Santo día,
Y
mirándole le dije:
"Mal
está "usted" en geografía".
Gracias
de nuevo señor,
Feliz
día tengas hermano,
Queremos
ser tus amigos
No
nos dejes de la mano;
Ten
en cuenta a Rozalén
Que
a pesar de nuestras faltas
En
el fondo somos sanos.
Hasta
luego señor,
Hasta
pronto hermano.